Qué ver en Oporto

Un paseo por su historia-Oporto
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Oporto es la segunda ciudad más grande en población de Portugal por detrás de su capital, Lisboa, y cuenta con un enorme patrimonio histórico, no obstante, algunas zonas han sido sometidas a un proceso de modernización. Sin ir más lejos, tiene le metro más largo del país y cubre algunas zonas del área metropolitana. Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996 y tanto el país como el vino de Oporto deben su nombre a la cuidad, que significa 'el puerto'.

Un paseo por su historia

Lo primero que debes hacer en tu vista a esta ciudad es perderte por las calles de Oporto, así descubrirás su casco antiguo con todo su encanto. Con un toque medieval, los azulejos de algunos de sus edificios se convierten en uno de los grandes atractivos. Visita el campanario más alto, su catedral y su estación y recorre su historia.

Librería Lello e Irmão

Esta librería está situada en el centro histórico de la ciudad, en la Rua das Carmelitas y tiene un preciado valor no solo histórico, sino artístico, es más, ha sido reconocida como una de las librerías más bonitas del mundo. Con el tiempo se ha hecho muy popular, convirtiéndose en un gran atractivo turístico, en 2018 recibió un millón de visitantes, y parece ser que su interior inspiró a J. K. Rowling para escribir su saga de libros con Harry Potter como protagonista.

La Librería Lello es uno de los edificios más emblemáticos del neogótico portuense, siendo un proyecto del ingeniero Xavier Esteves. En este conjunto los elementos decorativos tienen mucha importancia, dejando al descubierto el estilo dominante a los principios del siglo XX. Lo que más llama la atención sin duda alguna es su interior, y se puede entrar libremente porque se trata de una tienda, y allí se pueden ver los bustos de escritores como Antero de Quental, Eça de Queirós, Camilo Castelo Branco, Teófilo Braga, Tomás Ribeiro y Guerra Junqueiro. Su escalera central es una de sus marcas más significativas, así como sus techos labrados o el lema

 

Iglesia y Torre de Clérigos

Este lugar fue construido entre 1735 y 1748 y es de estilo barroco. En la parte superior está la Torre que es uno de los momentos más emblemáticos de la cuidad. Fue la hermandad de los clérigos la encargada de mandar que se construyera, y está en el cerro de los ahorcados, porque era el lugar en el que se enterraba a los ajusticiados. La torre es la más alta de Portugal con 76 metros de altura y más de 200 escalones para llegar a un mirador con vistas privilegiadas.

En la subida de esta torre hay 49 campanas, y hace la función de campanario de la iglesia. En cuanto al exterior, la escalera de subida a la iglesia tiene bastante atractivo y destaca la fachada rococó con conchas a modo de adorno. En cuanto al interior, hay un retablo de mármol policromado y una bóveda central. El encargado de esta iglesia y torre fue Nicolau Nasoni y él mismo pidió ser enterrado ahí tras su muerte, y así fue.

Catedral de Oporto (la Sé)

Igual que la mayoría de los monumentos más importantes de la ciudad, la Catedral está en su centro histórico. Comenzó a construirse en el siglo XII y las obras duraron hasta el siglo XIII. Al principio fue un edificio de estilo romano, por eso destaca un gran rosetón y el cuerpo de la iglesia. La nave central está sostenida por arbotantes, y es uno de los primeros edificios portugueses que utiliza este elemento. Fue en la época gótica cuando se construyó la capilla funeraria así como el claustro. Y la influencia barroca está presente en el exterior, porque ha sido remodelada.

Como elementos a destacar, hay en su interior res órganos, uno de ellos en el coro-alto y se trata del germen del desarrollo organístico en Portugal. Se trata de un órgano del constructor Jann, el mismo constructor del órgano de la iglesia de Lapa, también en Oporto.

Capilla de las Almas

También es conocida como Capilla de Santa Catalina y tiene su origen en una antigua capilla construida en madera. La construcción del edificio más nuevo se remonta al siglo XVIII. Esta capilla es formada por dos cuerpos y el segundo es más bajo. Fue en 1801 cuando fue reformada, modificándose el estilo original. Sin duda alguna llama especialmente la atención su fachada cubierta de azulejos, aunque estos fueron incorporados en 1929.

La capilla está cubierta por cerca de 16.000 azulejos que cubren cerca de 360 metros curados de pared y son obra de Eduardo Leche, siendo hechos en una fabrica de Lisboa. En concreto representan los pasos de la vida de San Francisco de Asís y de Santa Catalina, que son venerados en la capilla.

Estación de San Bento

Fue construida a principios del siglo IX sobre los restos del antiguo convento de San Bento del Ave Maria. Lo que más llama la atención es us interior, decorado con más de 20.000 azulejos en los que se retrata la historia de Portugal. Está situada en el centro de la ciudad y tiene influencia francesa y fue diseñada por el arquitecto José Marques da Silva.

Entre sus imágenes se puede apreciar:

  • La batalla de Valdevez
  • Egas Moniz con sus hijos y el Rey Alfonso VII de León y Castilla en el siglo XII
  • La entrada del Rey Juan I y Felipa de Lancaster, en Oporto
  • La conquista de Ceuta en 1415
  • La vida en el campo
  • Un friso de colores se dedica al desarrollo de los transportes en Portugal

Un paseo por el extrarradio

Lejos de su casco hay otras atracciones turísticas. Desde pasear a orillas del río Duero hasta cruzar al otro lado de la ciudad y disfrutar de una visita guiada a una de sus tantas bodegas. También puedes descubrir su mercado para ver de cerca la esencia de sus habitantes o la famosa Casa da Música, un edificio vanguardista que rompe por completo con la estética de la cuidad.

La ribera del río Duero

La ribiera sin duda alguna marca la diferencia en la ciudad portuguesa, creando una postal única por sus puentes y sus casas coloreadas y apiladas por los distintos desniveles del suelo. Un paseo por el río Duero es obligatorio para disfrutar por completo de la cuidad.

En este paseo se encuentran muchos de los restaurantes más conocidos de la cuidad y se puede disfrutar de sus puentes más emblemáticos. El puente de Luis I fue construido en 1877 y por Teófilo Seyrig, que era socio de Eiffel, el mismo encargado del diseño de la torre parisina, y es sin duda una de sus insignias. La parte más baja se puede atravesar tanto andando como en coche, y la parte más alta se puede atravesar andando o en metro. Y si se quiere pasear por la ribiera, pero de verdad, hay barcos que lo navegan.

 

 

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